Permítanme una digresión a demanda: un buen amigo sacerdote me pidió un comentario que le pudiese iluminar para mejorar sus homilías dentro de este campo de la comunicación y, aunque este blog está dedicado expresamente a catequistas y profesores de religión, las propuestas son perfectamente válidas. Pero… vamos, que solo tengo dos minutos.
Muchos sacerdotes están preocupados por poder ofrecer unas homilías, unos sermones atractivos, que lleguen a la gente. Sienten un déficit de formación en comunicación y consideran que el momento de la homilía, del sermón, podría ser más aprovechado de lo que resulta ahora para ellos.
Empecemos diciendo que el sermón o la homilía es un monólogo, abierto a posibles momentos de diálogo o de interacción con el público, pero fundamentalmente entendido en principio como un monólogo.
En la cultura anglosajona los sermones tuvieron en el siglo XIX gran predicamento y su calidad estaba directamente relacionada con su extensión: por debajo de la hora de duración no tenía calidad el sermón; entre nosotros y en las predicaciones que se hacían en las fiestas de los pueblos o en las misiones populares, los sermones también tenían que ser largos y a ser posible ininteligibles, cuanto menos se le entendiese al cura mejor había sido el sermón. Eran tiempos en los que el sermón del cura daba para las tertulias en el bar o en las cocinas.
Tras el Concilio Vaticano II los sermones fueron más comedidos en el tiempo pero más comprometidos socialmente, llegando incluso a ser discursos políticos en algunas ocasiones, de un signo y de otro.
Y con el papa Francisco las homilías tenían marcado un tiempo, no más de 8 minutos, y no más de dos ideas a dejar para la reflexión personal.
¿Qué podemos proponer para el ejercicio de la homilética en este siglo XXI? Yo diría que se logre volver a ponerlas de moda en el bar y en las cocinas. Pero para eso el discurso tiene que interpelar a la audiencia. Debe crear expectación, debe aportar algo para el día a día, para sobrellevar el día a día en esta sociedad.
En este blog dedicado principalmente a los catequistas y profesores de religión, también los sacerdotes pueden encontrar pistas , recursos y consejos que son aplicables al arte de la homilética. Les invito a repasar los post escritos hasta ahora y a seguir con atención los próximos. Porque también voy a pensar en ellos a la hora de dar contenido a estos dos minutos de su tiempo y del mío.


