SONDEAR LAS PROFUNDIDADES DE LA AMABILIDAD

La amabilidad

La amabilidad, el amor y la inteligencia social son fortalezas relacionadas con la virtud de la humanidad. Ser amable y generoso no es dar lo que sobra, sino dar lo mejor que se tiene. También es saber recibir lo mejor que tienen las otras personas.

Esto último está relacionado con otra fortaleza: la capacidad de amar y de ser amado. La palabra amable viene del latín amabilis y significa ‘digno de ser amado’.

La amabilidad, la bondad y la generosidad implican dar a los demás más allá de lo que corresponde por justicia o por obligación. Abren nuevas formas de relacionarnos, en las que se busca el beneficio de los otros por encima del beneficio propio.

A la luz de la Palabra

En la Biblia, descubrimos que la amabilidad y la generosidad verdadera brotan de un corazón genuino y noble que no busca recibir nada a cambio. Ese es el tipo de corazón que Dios quiere que tengamos: un corazón generoso que refleje el suyo.

La preocupación y el compromiso de ayudar económicamente a las comunidades cristianas menos favorecidas de Palestina era una inquietud profunda de Pablo:

«Solo nos pidieron que nos acordáramos de los pobres, lo cual he procurado cumplir» (Gál 2,10).

Por ello se llevó a cabo una colecta en favor de la comunidad de Jerusalén. Para estas comunidades, la generosidad es la expresión más genuina de su experiencia cristiana.

«Os informamos, hermanos, de la gracia que Dios ha concedido a las iglesias de Macedonia: en las pruebas y tribulaciones ha crecido su alegría, y su pobreza extrema se ha desbordado en tesoros de generosidad. Puesto que, según sus posibilidades, os lo aseguro, e incluso por encima de sus posibilidades, con toda espontaneidad nos pedían insistentemente la gracia de poder participar en la colecta en favor de los santos» (2 Cor 8,1- 4).

Actividad de reflexión inspirada

Podemos proponer a nuestro alumnado que imaginen que son periodistas y tienen que redactar una noticia sobre la colecta que se menciona en el texto. En la información deben aparecer las siguientes palabras: solidaridad, alegría, servicio, comunidad, gracia y amor.

A través de esta actividad, pretendemos que el alumnado comprenda las características de las primeras comunidades cristianas, ello puede ayudarles a descubrir y valorar la raíz de la unidad y la santidad de la Iglesia.

Para profundizar: La amabilidad y generosidad en las primeras comunidades cristianas[1]

En esta carta que Pablo escribe a los cristianos de Corinto pone de manifiesto una de las fortalezas de las primeras comunidades cristianas: la amabilidad. Una amabilidad que expresa tanto la sensibilidad hacia las necesidades de los demás como el compromiso y la entrega personal de cada uno para beneficio de los otros, es decir, por el bien común. Pablo emplea una serie de términos cuyo contenido más común entre los cristianos está penetrado de un profundo carácter religioso-teológico:

Jaris (gracia, obra de caridad).

Koínonía (comunidad, participación, solidaridad).

Diakonía (servicio, ayuda).

Agape (amor). Aunque esta última palabra, más que un término para designar la colaboración económica, expresa la razón de ser de esta (2 Cor 8, 4.24).

Desde este punto de vista se comprende que el énfasis de Pablo no radique tanto en la materialidad de la ayuda como en cuanto a la disponibilidad y la capacidad de entrega de quienes la prestan; no es la cantidad sino la calidad lo que importa.

«No se nos pide dar cosas sino darnos a nosotros mismos. La Iglesia ha tenido, tiene y seguirá teniendo necesidad de estructuras materiales. Lo que jamás se puede olvidar es que solo tienen sentido si se manejan ante Dios en Cristo y si están penetradas por el amor» .


[1] Miguel Salvador García: «Segunda carta a los Corintios» en AA.VV.: Comentario al Nuevo Testamento. La casa de la Biblia. Madrid,.1995.

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