JUDIT: «EL SEÑOR NOS SALVÓ POR MANO DE MUJER» (JD 16,5)

En la liturgia, los capítulos 13, 15 y 16 del libro de Judit proporcionan fragmentos para el común de fiestas de la Virgen María; el capítulo 8, una lectura para el común de viudas, mientras que el Oficio de lecturas de la semana 30 del Tiempo Ordinario ofrece para su lectura sus textos esenciales. El cántico de Judit 16 es el más conocido por el oficio de la mañana del miércoles de la primera semana.

El libro presenta relaciones con la revuelta macabea bajo Antíoco IV (167-164 a. C.). Como estructuras narrativas, encontramos técnicas de composición como la ironía, el lenguaje con doble sentido, el juego de los personajes y la tensión del texto entre celebración y exhortación. La calidad literaria de Judit es un camino privilegiado para la comprensión de su mensaje: la fe en Dios es la que nos salvará.

Judit: el triunfo de la debilidad frente al poder

La historia de Judit es una de las narraciones más fascinantes y audaces de la literatura bíblica, destacándose como un relato de ficción con fines profundamente religiosos. Aunque el libro se presenta con un aire de crónica histórica, acumulando fechas y nombres geográficos, su propósito real es teológico: demostrar que Dios es el protector de su pueblo y que utiliza lo más débil para confundir a los poderosos.

¿Quién es Judit?

Judit entra en escena en un momento crítico, cuando la ciudad de Betulia se encuentra al borde de la rendición ante el ejército asirio. Se nos presenta con la genealogía más extensa de una mujer en el Antiguo Testamento, lo que subraya su importancia como símbolo de la nación; de hecho, su nombre significa simplemente «la judía». Judit es una joven viuda, inmensamente rica, inteligente y de una belleza extraordinaria, pero, sobre todo, es una mujer de fe inquebrantable que vive en un retiro de oración y penitencia.

El conflicto: la falta de fe en Dios por parte del pueblo

El relato comienza con la expansión del poder de Nabucodonosor y su general Holofernes, quien busca someter a todos los pueblos de Occidente. Ante la amenaza, los habitantes de Betulia pierden la esperanza por la falta de agua y exigen a sus jefes la rendición. Es entonces cuando Judit interviene, reprendiendo a los ancianos por poner a prueba a Dios al fijar un plazo de cinco días para recibir ayuda divina.

La estrategia de una heroína

Judit diseña un plan secreto que solo ella y su fiel doncella conocen. Tras encomendarse al Señor en una profunda oración, se despoja de sus vestidos de luto y se engalana con sus mejores joyas y perfumes, convirtiéndose en un arma de seducción irresistible. Al entrar en el campamento enemigo, utiliza su astucia y un lenguaje cargado de ironía y doble sentido para ganarse la confianza de Holofernes. En un banquete íntimo donde Holofernes, cegado por la pasión, bebe vino de más, aprovechando que el general yace inconsciente, Judit toma su propia espada y, tras pedir fuerzas a Dios, le corta la cabeza. Esta acción no debe verse como un simple asesinato, sino como una contienda de guerra santa donde una mujer solitaria derrota al ejército más poderoso de su tiempo con una estrategia.

Un legado eterno

Judit regresa triunfante a Betulia con la cabeza de Holofernes en una alforja, provocando el pánico entre los asirios y la victoria definitiva de Israel. Su figura se inscribe en el linaje de otras heroínas como Jael o Débora, demostrando que para Dios no cuentan la fuerza ni la riqueza, sino el espíritu y la fidelidad. Al final de sus días, Judit muere habiendo dado a su pueblo la herencia más preciada: la paz y la fe en el Dios de Israel.

Mujer, Biblia y actualidad

MUJERES PROFETISAS

El discernimiento definitivo de un auténtico profeta solo se puede hacer en el terreno religioso, es decir, en el interior de cada uno, por medio de la fe y la sintonía con el mismo Dios.

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