LA MUJER. MODELO DE CREYENTE EN EL NT (I)

VALIOSA EN TODAS LAS EDADES

El evangelio de Marcos presenta un tríptico en tres momentos de su obra en los que tres mujeres son las protagonistas. Curiosamente, cada una corresponde a un ciclo de fertilidad de la mujer que llama la atención. Evidentemente, en el Antiguo Testamento Israel ha tomado alegóricamente este papel de fertilidad femenina ante su Dios, pero aquí Marcos, retomando esta figura, nos expone bellamente estos tres relatos.

Vejez (Mc 1,29-31): “Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre. Se lo dijeron a Jesús, él se acercó y tomándola de la mano la levantó; al momento se le quitó la fiebre y comenzó a servirles”.

Es fácil identificar que la madre de la esposa de Simón pertenece a una generación anterior y también es fácil asimilar la indicación de la “fiebre” con los procesos internos que vive la mujer cuando ya no tiene su ciclo menstrual, llamado “menopausia”.

Edad madura (Mc 5,25-34): “Había una mujer que desde hacía doce años estaba enferma con flujos de sangre. Cuando oyó hablar de Jesús esta mujer se le acercó por detrás, entre la gente, y le tocó el manto porque pensaba: ‘Tan solo con que llegue a tocar su manto quedaré sana’. Al momento, el derrame de sangre se detuvo y quedó curada de su enfermedad. Jesús le dijo: ‘Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila y curada ya de tu enfermedad´”.

La indicación de “flujos de sangre” remiten a una enfermedad en el útero de esta mujer, lo que la hace infértil.

Niñez (Mc 5,41-43): «Jesús la tomó de la mano y le dijo: ‘Talitá Kum’ (que sig´nifica: ‘niña, a ti te digo, levántate’). Al momento la niña, que tenía doce años, se levantó y echó a andar y luego Jesús mandó que le dieran de comer a la niña”

Y, finalmente, la indicación de la edad de la niña, aunque simbólica, remite a que es la edad biológica en la que la mayoría de mujeres comienzan su ciclo menstrual fértil.

Así que, al mencionarse las tres etapas de fertilidad de la mujer, afectadas de alguna manera, y al ser curadas por Jesús, el evangelista quiere indicar la fecundidad que se espera del pueblo de Israel y cómo, a partir de la acción salvadora de Jesús, Israel ha sido “restaurada” para acceder a esta salvación.

EL CASO DE MARÍA Y ZACARÍAS

Y va a ser el evangelista Lucas quien describa a partir de un contraste, por qué la mujer es modelo de creyente en este contexto bíblico.

  • Lc 1,18-20: “Entonces Zacarías dijo al ángel: ’¿Cómo podré saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada’.  Respondiendo el ángel, le dijo: ’Yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas. Y he aquí, te quedarás mudo, y no podrás hablar hasta el día en que todo esto acontezca, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo’”.
  • Lc 1,26-38: “ Entonces María dijo: ’He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra’. Y el ángel se fue de su presencia”.

Es claro el contraste lucano entre la respuesta de Zacarías y la respuesta de María a la misma propuesta del ángel: un hijo que nacerá por intervención de Dios; la una estéril, la otra virgen. Esto ocurre porque contextualmente en una casa se dan relaciones de poder y de autoridad: padres–hijos; esposo esposa; amo-siervos. En estas relaciones el varón siempre es el que toma la figura de autoridad y la mujer está enseñada a obedecer desde que nace.

En la propuesta cristiana donde Jesús constantemente está indicando que de lo que se trata es de hacer la voluntad de Dios (cf. Mc 3,35; Mt 6,10; Lc 22,42), la mujer de la Biblia es la que lleva la ventaja, porque ha sido educada para obedecer, por eso es modelo de creyente.

Mujer, Biblia y actualidad

MUJERES PROFETISAS

El discernimiento definitivo de un auténtico profeta solo se puede hacer en el terreno religioso, es decir, en el interior de cada uno, por medio de la fe y la sintonía con el mismo Dios.

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