QUÉ ES UN PROFETA

En hebreo “naví”, en griego “prophetes” significa “aquel que habla en nombre de”, en este caso, en nombre de Dios. La profecía es un modo de comunicación de Dios con el mundo.  El pueblo de Israel dudó, y con razón, que hubiera tal encarnación en todos los que pretendían hablar como profetas.  Pero también quedó claro que la palabra de Dios, siempre misteriosa y a veces incómoda, lleva frecuentemente al rechazo de los auténticos mensajeros. Los oyentes de la palabra no pueden eludir la responsabilidad en el discernimiento del profeta.  Tienen que optar.  Y la elección equivocada que hemos visto hacer al pueblo constantemente ante los profetas verdaderos evidencia que no existían ni existen criterios objetivos y claros, recetas infalibles, que se puedan aplicar de un modo absoluto.

El discernimiento definitivo de un auténtico profeta solo se puede hacer en el terreno religioso, es decir, en el interior de cada uno, por medio de la fe y la sintonía con el mismo Dios.

Y como es el Espíritu de Dios el que hace que todo el pueblo sea profeta, no se puede limitar al género masculino, aun en medio de una sociedad androcéntrica y patriarcal. «Ojalá que todo el pueblo sea profeta» (Nm 11, 29).  «Derramaré mi espíritu sobre toda carne» (Jl 3, 1).

MUJERES PROFETISAS

Débora (Jue 4,4); Miriam (Ex 15,20); Julda (2 Re 22,14); la mujer de Isaías (Is 8,3); Noadías (Neh 6,14).

Débora

Débora es una figura femenina muy querida por el pueblo, por su liderazgo osado y liberador, en un momento de crisis aguda y de amenaza de extinción de las tribus de Israel. Conocedora de la situación del pueblo de Dios, Débora toma la iniciativa. Ella llama a Barac y convoca a todos los guerreros para la lucha en defensa del pueblo, con la protección de YHWH. En el inicio, la postura de Débora era sentarse debajo de la palmera en las montañas de Efraín, entre Ramá y Betel, a la espera de los israelitas que subían allá, a fin de resolver cuestiones judiciales.

El cántico de Débora (Jue 5) es uno de los poemas más antiguos, bonitos y vibrantes de la Biblia. En él se transparenta la animación profética de Débora: despertar los liderazgos adormecidos; convocar a las tribus dispersas para unirse, organizarse y sumar fuerzas contra el enemigo; levantar el ánimo de todos; suscitar una nueva esperanza y, sobre todo, reavivar la fe en el Dios liberador, el Dios de la Alianza. Esta fe es cantada con la fuerza del símbolo que se une a la alabanza de la naturaleza: “Aquellos que te aman, YHWH, que ellos sean como el sol cuando se levanta con su fuerza” (Jue 5,31).

Miriam

Miriam entra en escena “jalonando” el grupo de las mujeres, tocando tamboril, danzando y cantando para celebrar la alegría de la liberación y homenajear a YHWH, el liberador del pueblo (Ex 15,20-21). Su presencia es alegre, llena de vibración y vida. Por su liderazgo es capaz de atraer y contagiar a “todas las mujeres” que con ella formaban “coros de danza”. Se asociaban así y participaban públicamente de la manifestación alegre de la victoria del pueblo: la liberación de la esclavitud. Y Miriam les entonaba: “¡Canten a YHWH, pues de gloria se vistió; él arrojó al mar caballo y jinete!” (Ex 15,21b).

Julda

La profetisa Julda aparece en el tiempo del rey Josías, en el contexto de la reforma deuteronomista. La actuación profética de Julda es semejante a la de muchos profetas que eran consultados por reyes, sacerdotes y líderes del pueblo en momentos decisivos en la historia del pueblo de Dios. Su función es despertar la memoria y alertar a la consciencia de la fe muchas veces adormecida del pueblo.

La mujer de Isaías

El libro de Isaías (8,3) menciona una “profetisa” a quien Isaías, el gran profeta de la justicia y del derecho, “se aproximó”. Con ella tuvo dos hijos cuyos nombres tienen una relación simbólica con la misión del profeta. El interés del texto está todo referido al significado de los nombres de los dos hijos. No se hace ninguna alusión de la mujer que permanece anónima, a pesar del título de “profetisa”. Este hecho bíblico recuerda la misión profética de tantas mujeres, de ayer y de hoy, que aunque se encuentren en el anonimato, ejercen influencia sabia y orientadora en los líderes del pueblo. El profeta Ezequiel también habla de mujeres consideradas falsas profetisas (Ez 13,17). YHVH manda a que Ezequiel profetice contra ellas y desenmascare sus mentiras engañosas y promesas ilusorias que seducen al pueblo (Ez 13,17-23).

Noadías

El libro de Nehemías (6,14) evoca delante de Dios la memoria de Noadías, la profetisa. Aunque no sabemos mucho más sobre la actuación de esta profetisa.

Para finalizar la reflexión sobre la misión de “ser la voz de Dios”, pensemos en que la autoridad de las profetisas brota de su fe en el Dios de los oprimidos: “tu poder no está en el gran número ni en tu soberanía entre los que tienen fuerza: está en el Dios de los humildes, el socorro de los oprimidos, el amparo de los frágiles, el protector de los abandonados, el salvador de los desesperados” (Dt 9,11).

Mujer, Biblia y actualidad

MUJERES PROFETISAS

El discernimiento definitivo de un auténtico profeta solo se puede hacer en el terreno religioso, es decir, en el interior de cada uno, por medio de la fe y la sintonía con el mismo Dios.

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