LA LIGEREZA
A veces la vida se lleva por delante hasta los propios pensamientos, hasta esa subjetividad que aun pareciendo que es propia, se convierte en caldo de cultivo de los demás.
A veces la vida se lleva por delante hasta los propios pensamientos, hasta esa subjetividad que aun pareciendo que es propia, se convierte en caldo de cultivo de los demás.
Quizás la vida consista en eso, en brotar una y otra vez aunque nos duela, en que la vida se ofrezca como ofrenda, en que el camino se nos vuelva a convertir en horizonte.
Salieron aquella mañana de la mano, buscando quizás el quicio que aún unía su maltrecha memoria, socavada por la enfermedad y los años.
La vida me impulsa a escribir cada semana y no hay momento en que no encuentre motivo, señal o luz para hacerlo.
LA LUZ QUE PRETENDEMOS Leer más »
Me pilla la noticia de la muerte del papa, como a casi todos, a destiempo, como por otra parte ocurre siempre cuando perdemos a alguien.
Sobrevaloramos la mecánica del existir y ya lo decía la buena de Carmen Martín Gaite, que “lo raro es vivir”.
Le doy gracias a Dios por estos encuentros, por estas personas que forman mi ristra particular. Esos, ellos saben quiénes son, están ahí, y estarán siempre.
Cuando termina el año es un buen momento para pararse, dejar reposar en el corazón aquello que nos ha hecho vibrar, sentir o emocionarnos.
Vivir es romperse. Y como si fuera un resorte, pienso en el grano de trigo que cae en tierra y muere para dar fruto.
En medio de esta canícula, me encuentro con nueva carta del papa, la que está dirigida a los formadores de los seminarios.