ERE y metodologías activas en clave digital

Cuando afrontamos el reto de innovar una clase de Religión Católica o cualquier ámbito pastoral que requiera de un espectro educativo, se deben tener en cuenta todas y cada una de las tendencias que, en la actualidad, influyen en una forma determinada de educar. Es preciso, por tanto, que toda persona que intervenga en los procesos de enseñanza-aprendizaje, adoptando el rol de maestro o guía, sea conocedora de aquellas referencias educativas, estrategias o metodologías que pueda implementar en sus sesiones con el fin de dotarlas de una mayor riqueza u operatividad.

Las denominadas metodologías activas son un conjunto de técnicas, estrategias y recursos que, en el ámbito educativo, ponen al alumnado en el centro de todo aprendizaje y se sirven de diferentes herramientas para incentivar el espíritu crítico o la colaboración, dejando a un lado procesos memorísticos y metodologías tradicionales que no consiguen prepararlo para situaciones reales de la vida o para el plano profesional que ha de afrontar en el futuro.

Así pues, encontramos como metodologías activas todas aquellas estrategias educativas que se basan en la gamificación (el juego), el trabajo cooperativo (en equipo), Visual Thinking (pensamiento visual), Flipped Classroom (clase invertida), aprendizaje basado en problemas (resolución de problemas) o el aprendizaje basado en proyectos (creación de proyectos), entre otras.

Las metodologías activas, protagonistas del marco educativo actual

Pero, ¿es posible la incorporación de las metodologías activas en clave digital? ¿También para la enseñanza religiosa escolar?

Como se ha citado anteriormente, la clase de Religión ha de ser todo un referente a nivel educativo en todos los aspectos para consolidarse y refrendarse como esencial dentro de la educación integral. Por tanto, toda estrategia metodológica con carácter innovador y de la que puedan obtenerse resultados óptimos ha de ser incorporada al normal desarrollo de la clase por parte del profesorado. Luego entonces, las metodologías activas son herramientas esenciales para una clase de Religión del siglo XXI porque ayudan a la transmisión de los conceptos, a mejorar las dinámicas, a motivar al alumnado y a comprender el Mensaje.

Si a todo ello le añadimos el uso y manejo de las numerosas herramientas TIC o aplicaciones digitales que hoy en día están a nuestro alcance, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la enseñanza religiosa escolar puede y debe ir enfocando su metodología hacia nuevos planos que huyan de aprendizajes puramente memorísticos o mecánicos; que se sirvan de la tecnología como ayuda, nunca como base que sustente conocimiento alguno, y que estas nuevas disposiciones para afrontar las clases se han de convertir en algo cotidiano, siempre y cuando los resultados obtenidos sean valorados positivamente en cada momento del proceso educativo.,

Afrontar la gamificación en clase de Religión con un sistema de recompensas a través de roles adoptados por el alumnado y contando con una comunicación constante con las familias es posible con herramientas tales como Class Dojo. Incorporar el pensamiento visual o Visual Thinking mediante una app como Coggle es muy sencillo y permite elaborar esquemas interactivos para lograr una adquisición de contenidos muy rápida y eficaz. Pero si lo que deseamos es probar a invertir nuestras clases, asumiendo la técnica Flipped Classroom, podemos recurrir a vídeos que interpelan al alumnado, provocando reacciones diversas con dinámicas variadas. De ese modo comenzamos por las respuestas para llegar a las preguntas, o lo que es lo mismo, dándole la vuelta a la forma de dar clase e invitando a que se busquen recursos, informaciones y se amplíen espectros de aprendizaje dentro del área de Religión. Y todo con una optimización de tiempos y en colaboración directa con las familias. Edpuzzle es un recurso que nos puede servir de gran ayuda para flipear nuestra clase.

La «clase invertida» implica un cambio total en los tiempos de aprendizaje

Por otro lado, y pese a la situación actual de emergencia sanitaria, el trabajo cooperativo en clave digital también es susceptible de ser incorporado a la ERE de la mano de aplicaciones como Padlet o Lino. Hacer paneles colaborativos online incentiva y pone en práctica el trabajo en equipo de una forma segura y guardando las distancias físicas recomendadas. Todo ello teniendo en cuenta siempre los conceptos psicopedagógicos necesarios para desarrollar esta metodología activa tan útil en cualquier asignatura, especialmente en una que busca la cercanía de las personas para lograr metas comunes de especial relevancia.

En definitiva, las metodologías activas no solo han llegado para quedarse en el ámbito educativo, sino para cambiarlo por completo. Es por ello que la ERE no puede ser ajena a este cambio y debe incorporarlas de una manera natural. Sin embargo, y ya en clave digital, muchas de estas nuevas estrategias metodológicas se sirven de la tecnología para optimizar resultados y para poner en valor el carácter motivador del uso de las TIC. La clase de Religión también ha de seguir esta tendencia, siempre con orden, coherencia y poniendo en valor los tiempos de aprendizaje del alumnado, así como la idoneidad de cada metodología en una situación concreta de este proceso tan enriquecedor como fascinante que es educar en la fe.