La creatividad en la ERE: hacia una expresividad digital

En cualquier ámbito educativo a la hora de explicar un contenido, presentar un tema, hacer una tarea de investigación o proponer cualquier dinámica es muy importante el aspecto visual con que se presenta. Por ello se hace cada vez más necesario incentivar la creatividad en los docentes para lograr una buena transmisión de información y una óptima adquisición de contenidos por parte del alumnado.

Cada vez más personas vinculadas a la enseñanza recurren a estrategias metodológicas que sustentan en la imagen, el sonido o en ambos combinados la esencia de los mensajes que transmiten. Y lo hacen desde una perspectiva motivadora, atractiva para los destinatarios, aspecto este que, en muchas ocasiones, requiere de la tecnología para desarrollar esa creatividad implícita en las presentaciones de conceptos.

Ser una persona creativa no está al alcance de todos. Sin embargo, desarrollar aspectos originales, atrayentes, sugerentes o motivadores sí puede aprenderse paulatinamente en tanto en cuanto se empleen las herramientas adecuadas y se tenga una formación idónea enfocada a tales menesteres. No todo el mundo puede ser original o un artista en lo que realiza o crea, sin embargo, existen múltiples agentes que nos pueden ayudar a construir dinámicas o presentar contenidos de una forma creativa y que logre la consecución de los objetivos propuestos inicialmente desde un proceso de atracción o captación de la atención gracias a cómo se muestran a los destinatarios.

La creatividad digital, un reto para los docentes de ERE.

En la enseñanza religiosa escolar es frecuente encontrarse con materiales muy originales que han sido creados por docentes, agentes pastorales, catequistas o personas de fe con un cariz original y creativo excelente que, además, se nos presentan u ofrecen abiertamente para que dispongamos de ellos y los adaptemos a nuestras necesidades y realidades diversas. En el ámbito digital esto es posible merced a plataformas de creación de contenidos colaborativos que nos brindan la posibilidad, muchas veces bajo suscripción, de acceder a todo tipo de actividades y composiciones creadas por otros y susceptibles de ser descargadas o modificadas por nosotros mismos.

Así, pues, en plataformas como Genially o Educaplay, por citar dos ejemplos de herramientas TIC muy en boga actualmente, encontramos un sinfín de actividades, presentaciones, juegos y dinámicas ya creadas y expuestas de forma abierta para que las modifiquemos o usemos tal y como han sido creadas, adecuándolas a nuestras necesidades. Simplemente a través de un registro y accediendo a un buscador podremos encontrar todo tipo de dinámicas que se ajusten a lo que estamos buscando.

Los buscadores de contenidos en la red son un recurso para dotar de creatividad nuestras propuestas.

Pero el simple hecho de buscar y encontrar contenidos digitales creativos ya es óbice para incentivar nuestra curiosidad, nuestro deseo de mejorar en la labor docente, nuestra creatividad. Y eso suscita en el alumnado un despertar creativo que, ante las herramientas digitales con acceso libre que hoy en día se les presentan, puede conseguir que nuestras expectativas de optimizar recursos para alcanzar objetivos se vean satisfechas en un porcentaje muy amplio.

Y es que el menú de aplicaciones, sitios web o programas que hoy en día encontramos para presentar y crear contenidos de una forma original es amplísimo y muy variado. Podemos trabajar con la imagen, transformarla, añadirle sonidos, modificar su composición o color con una simple aplicación para smartphone como InShot. Creamos esquemas o mapas conceptuales que incorporan vídeo y audio a través de Popplet.  Construimos infografías con Canva, vídeo-quizzes con Edpuzzle, cuentos interactivos con Story Bird… Y todo ello vinculado a la transmisión de un mensaje evangélico, con unos conceptos claros y con unos itinerarios prefijados para que el aprendizaje sea efectivo y experiencial. Sin olvidar jamás el mensaje que se transmite, podemos crear un sinfín de actividades y composiciones que se implementen a nuestras prácticas docentes para vivenciar el Evangelio con una perspectiva digital sin perder la esencia del mismo. Solamente se precisa un poco de esfuerzo, una adecuada formación, interés por mejorar en la labor de enseñanza y una apertura hacia nuevos enfoques metodológicos que depositan en la tecnología sus bases para llegar donde hace no mucho tiempo era impensable.