Alimentar el amor por el aprendizaje

El amor por el aprendizaje

El amor por el aprendizaje es una de las fortalezas comprendida dentro de la virtud de la sabiduría. La pasión por aprender es una cualidad propia del ser humano que nos ayuda a realizarnos como personas y a ser más felices.

Las personas que poseen esta fortaleza están motivadas para adquirir nuevas habilidades, conocimientos y experiencias. Disfrutan del proceso de aprendizaje y buscan aprender por pura diversión. Tienen la capacidad de autorregular los esfuerzos para perseverar en el intento, a pesar de las dificultades. Desarrollan una mayor salud mental y física a lo largo del tiempo y previenen deterioros cognitivos en su futuro como personas mayores.

A la luz de la Palabra

Ponemos en conexión la fortaleza de amor por el aprendizaje con la Palabra, concretamente, con el último episodio de la infancia de Jesús del que nos hablan los evangelios: Jesús en el templo, su primera pascua.

«Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2,46-52).

Actividad de reflexión inspirada

Después de leer el texto, podemos sugerir a nuestros estudiantes que imaginen la escena y preguntarles: ¿Qué te sorprende? ¿Qué te sugiere?

Jesús aparece sentado, en una postura de enseñanza, aunque no está enseñando a los maestros de la Ley, sino escuchando y haciendo preguntas. La enseñanza judía consistía en el método de preguntas y respuestas. A la edad de doce años, un niño judío llegaba a ser bar miswah: hijo de la Ley. Lucas destaca en Jesús el amor por el aprendizaje y la sabiduría como parte de su crecimiento humano.

El texto es muy importante porque menciona las primeras palabras de Jesús, justo en el inicio de su juventud y como preludio de su vida apostólica. El evangelista no pretende narrarnos los detalles históricos del hecho, sino revelarnos anticipadamente, con la luz de la fe pascual, la identidad profunda de Jesús:

  • Es la sabiduría y revelación de Dios, el Hijo de Dios.
  • La actitud de Jesús, dedicado por completo a los asuntos de su Padre desde niño.

Sin embargo, esta filiación divina no suprime los condicionantes de la humanidad de Jesús. Como todos los niños y adolescentes de su tiempo irá adquiriendo poco a poco su madurez física y espiritual.

La finalidad de esta actividad es iluminar la fortaleza de amor por el aprendizaje a la luz de la Palabra de Dios. En el texto propuesto se une la fortaleza con el proceso de crecimiento físico y humano de Jesús, englobando el proceso del aprendizaje en un crecimiento en sabiduría; es decir, de crecimiento vital.