DESPERTAR LA INTELIGENCIA SOCIAL

La inteligencia social

La inteligencia social o inteligencia emocional interpersonal está asociada a la virtud de la humanidad. Esta fortaleza determina nuestra capacidad para manejar las relaciones sociales de manera efectiva. Nos capacita para ser conscientes de las motivaciones y sentimientos tanto de nosotros mismos como de los demás. Nos ayuda a saber qué cosas son importantes para otras personas y cómo comportarnos en las diferentes situaciones sociales. En definitiva, despierta dos aptitudes clave: la empatía y las habilidades sociales.

La inteligencia social es necesaria para promover el trabajo en equipo para vivir en comunión.

A la luz de la Palabra

La Biblia nos invita a no reducir la inteligencia social o la empatía a una simple estrategia. La auténtica empatía implica sinceridad y es incompatible con una conducta impostada, que esconde los propios intereses. La inteligencia social es ser capaz de sentir con los demás. Para vivir la caridad, el amor, hay que comenzar reconociendo en el otro a alguien digno de consideración y ponerse en sus circunstancias. Se evitarían muchos problemas si nos esforzásemos por comprender lo que sucede en el interior de los demás, sus ideales, sus esperanzas. Unida al amor, la inteligencia social contribuye a fomentar la comunión, la unión de corazones.

«Tened todos el mismo sentir, sed solidarios en el sufrimiento, quereos como hermanos, tened un corazón compasivo y sed humildes» (1Pe 3,8).

Actividad de reflexión inspirada

Podemos proponer a nuestro alumnado que lea con actitud meditativa la cita bíblica y que reflexione sobre su enseñanza y responder a la pregunta: ¿Qué aprendizajes te llevas?

La finalidad de esta actividad es que los alumnos reflexionen sobre la amistad social a través de un texto bíblico para que descubran la importancia y actualidad de la Sagrada Escritura en la vida de las personas. Queremos que adquieran el hábito de reflexionar buscando el bien ante las elecciones que se les ofrecen. Que descubran el profundo sentido de la fraternidad cristiana, como bien para la persona y bien para la sociedad.

Para profundizar: cambiar el corazón desde una fraternidad abierta a todo el mundo.

La encíclica del papa Francisco Fratelli Tutti nos invita a cambiar el corazón desde una fraternidad abierta a todo el mundo:

«Fratelli tutti[1], escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio. De esos consejos quiero destacar uno donde invita a un amor que va más allá de las barreras de la geografía y del espacio. Allí declara feliz a quien ame al otro «tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él»[2]. Con estas pocas y sencillas palabras expresó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite». (1)

Un ser humano está hecho de tal manera que no se realiza, no se desarrolla ni puede encontrar su plenitud «si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás»[3]. Ni siquiera llega a reconocer a fondo su propia verdad si no es en el encuentro con los otros: «Sólo me comunico realmente conmigo mismo en la medida en que me comunico con el otro»[4]. Esto explica por qué nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar. Aquí hay un secreto de la verdadera existencia humana, porque «la vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; y es una vida más fuerte que la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad. Por el contrario, no hay vida cuando pretendemos pertenecer sólo a nosotros mismos y vivir como islas: en estas actitudes prevalece la muerte»[5]. (87)


[1] Admoniciones, 6, 1: Fonti Francescane (FF) 155; cf. Escritos. Biografías. Documentos de la época, ed. Bac, Madrid 2011, 94.

[2] Ibíd., 25: FF 175; cf. ibíd., p. 99.

[3] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 24.

[4] Gabriel Marcel, Du refus à l’invocation, ed. NRF, París 1940, 50; cf. Íd., De la negación a la invocación, en Obras selectas, ed. BAC, Madrid 2004, vol. 2, 41.

[5] Ángelus (10 noviembre 2019): L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (15 noviembre 2019), p. 3.

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