LAS MUJERES EN LA CIENCIA

Sí, ya sé que llego tarde. El día de la Mujer y la Niña en la Ciencia fue el pasado 11 febrero, pero no quería dejar pasar este mes sin escribir acerca de ello… o de ellas.

Para mí, este día es muy especial. Si les digo la verdad, me emociono al recordar a mujeres tan valiosas, inteligentes y «poderosas» (no porque tuvieran poder, que ya se sabe que muchas de ellas fueron ignoradas por la historia), y me lleno de orgullo al recordar sus maravillosas aportaciones, no solo a la Ciencia, sino al mundo, y a la historia de la Historia (como dice mi querida Ellie Arroway, de la película Contact, de la que ya he hablado alguna vez en este blog).

Todos los 11 de febrero recuerdo a mis alumnos y alumnas de ciencias estas estupendas mujeres y sus trabajos, y animo especialmente a las chicas a que busquen su propio sitio dentro de la Ciencia, sea en las ciencias como tales (Matemáticas, Física, Química y Biología), como en la Medicina, la Ingeniería, la Informática… Y veo que ellas escuchan con interés, con ganas y con ilusión. A los chicos les digo que nunca frenen el trabajo de las mujeres que tengan a su lado. Que les den espacio, que las ayuden a progresar, a promocionarse y a afirmarse.

Me gustaría también hacerles a ustedes ese recordatorio que hago a mi alumnado. Porque, más allá de mi querida y admirada Marie Curie (la única mujer, y la única persona, en conseguir dos Premios Nobel: uno de Física y otro de Química), hay mujeres tan excepcionales como las que les cito a continuación:

  • ¿Saben que fue una mujer quien instauró la programación de ordenadores? Sí, se trata de Ada Lovelace, hija de un conocido poeta, Lord Byron. Matemática e ingeniera, fue quien inició el sistema informático que conocemos en la actualidad. De hecho, el Departamento de Defensa de Estados Unidos llamó «Ada» a un lenguaje de programación en su honor.
  • Lise Meitner fue una física sueca de origen austriaco que, junto a su compañero de investigación, Otto Hahn, trabajó en el estudio de elementos radiactivos. Ella calculó la energía liberada en la fisión nuclear y fue quien acuñó dicho término. Sin embargo, fue su compañero quien ganó el Premio Nobel por este descubrimiento, y ella ni siquiera fue considerada para dicho galardón. ¡Qué injusticia!
  • También injusta fue la historia (o, mejor dicho, algunos de sus compañeros contemporáneos) con Rosalind Franklin, doctora en Química por la universidad de Cambridge (por cierto, su padre rechazó la idea de que fuera científica). Entre sus logros está haber sido la primera persona en fotografiar la doble hélice de ADN, pero fueron otros dos investigadores, Watson y Crick, quienes publicaron dicho descubrimiento y luego ganaron el Premio Nobel por ello. En ese momento Rosalind ya había muerto y nadie reconoció su labor.
  • Ahora que tanto hablamos del cambio climático y del cuidado de la casa común (como llama el papa a nuestro planeta), no podemos olvidar a Rachel Carson, que advirtió a comienzos del siglo XX de los efectos nocivos de los pesticidas en el medio ambiente y de la creciente contaminación. Su libro Primavera silenciosa marcó el inicio de la preocupación del deterioro del medio ambiente.
  • Bueno, y una mujer que a mí me fascina es Hedy Lamarr. Además de ser actriz (una de las más bellas que jamás he visto, les animo a que busquen una foto de ella), era ingeniera y fue la inventora… ¡del wifi! ¡Cuánto le tenemos que agradecer! Además, su trabajo se emplea para los sistemas de posicionamiento por satélite, como el GPS. En honor a ella, el 9 de noviembre se celebra el Día Internacional del Inventor (pues nació un 9 de noviembre de 1914).
  • ¿Y qué les parece Katherine Johnson? La conocerán porque la película Figuras ocultas la homenajeaba (a ella y otras mujeres) contando su historia. Esta mujer afroamericana (en una época difícil para las personas de color en Estados Unidos) fue la encargada de calcular (solo con su cabecita, entonces no había ordenadores) la trayectoria parabólica del primer estadounidense que viajó al espacio. También calculó la trayectoria del Apolo XI, el que llevó al hombre a la Luna, y también ayudó a que el Apolo XIII (que tuvo un accidente en pleno espacio que casi le cuesta la vida a sus tripulantes, otra película que les animo a ver) volviera a la Tierra.
  • Podría estar aquí hasta mañana escribiendo acerca de tantas mujeres científicas excepcionales, pero no quiero terminar sin recordar a Margarita Salas, una de las más notables científicas españolas, recientemente muerta. Trabajó con Severo Ochoa en el campo de la biología molecular. Suyo fue el descubrimiento del ADN polimerasa, responsable de la replicación del ADN.

Perdonen si les he dado un poco el «tostón» con tanto texto, pero me parece importantísimo recordar a estas y otras tantas mujeres que tanto han dado y tanto se les ha acallado.

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Eso también lo podemos descubrir en la Historia de la Salvación. Esta Historia no es cosa solo de hombres, y Dios lo ha sabido siempre. Fue gracias a una mujer que Jesús vino al mundo, y fueron mujeres las primeras a las que Jesús se apareció ya resucitado. Sin olvidar a muchas otras mujeres importantes en esta Historia que es la de Dios con nosotros, la humanidad.

Parece que siempre a las mujeres se nos ha asignado el trabajo oculto, sumergidas en ese silencio murmurador, que ronronea, que en el fondo no calla, que no deja de trabajar. Mujeres que, aun sabiendo que iban a quedar eclipsadas, no dejaron de hacer cosas interesantes, demostrando que no es la fama y el reconocimiento lo que buscaban, sino la verdad, el bien de todos. Eso es pura generosidad.

Por ellas, y por tantas mujeres, vayan estas humildes palabras. Al menos que sirvan para recordarlas.

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