La vitalidad

La vitalidad es una fortaleza que capacita para afrontar la vida con entusiasmo y energía, para hacer las cosas con convicción y dar todo de uno mismo. Es vivir la vida como una apasionante aventura, sintiéndose vivo y activo. Las personas con vitalidad afrontan las dificultades con optimismo y valentía; buscan nuevas experiencias, retos y vivencias; ponen mucho empeño y amor en todo lo que hacen; no se rinden con facilidad, pues tienen mucha autoconfianza.

A la luz de la palabra

San Pablo vivió dos vidas: la de antes de conocer a Cristo y ser perseguidor de los cristianos, y la que vivió tras encontrarse con Él. Sin duda, es un testimonio de fortaleza y entusiasmo, propio de quien tiene un claro propósito y sentido en su vida.

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho judío con los judíos, para ganar a los judíos; con los que están bajo ley me he hecho como bajo ley, no estando yo bajo ley, para ganar a los que están bajo ley; con los que no tienen ley me he hecho como quien no tiene ley, no siendo yo alguien que no tiene ley de Dios, sino alguien que vive en la ley de Cristo, para ganar a los que no tienen ley. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes. ¿No sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio? Pues corred así: para ganar. Pero un atleta se impone toda clase de privaciones; ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita (1 Cor 9,16-25).

Actividad de reflexión inspirada

Después de leer detenidamente el testimonio de san Pablo podemos proponer a los estudiantes que reflexionen y contesten a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es la misión y actividad principal de san Pablo?
  • ¿Qué similitudes encuentras entre su actividad y la actitud deportiva de un atleta?
  • ¿De dónde le viene la fortaleza para llevar a cabo su actividad?
  • ¿Te has fijado alguna vez en la palabra entusiasmo? Busca su etimología y descubrirás en qué parte de la palabra está el nombre que le da sentido

Para profundizar

La finalidad de esta actividad es que el alumnado relacione la fortaleza de la vitalidad con las acciones del Espíritu y descubra cómo impulsa e inspira la acción misionera en san Pablo.

Al poner la vitalidad en relación con la vida deportiva, los estudiantes podrán relacionar los valores deportivos: entrenamiento, esfuerzo, visualización de objetivos e inspiración con la fortaleza interior de los hombres y mujeres que se dejan «entrenar por el Espíritu» y son llevados a metas insospechadas.

Los estudiantes completan esta actividad relacionando lo trabajado con el término entusiasmo con el fin de ampliar su vocabulario emocional.

Etimología de la palabra entusiasmo.

Nuestras vidas no están exentas de dificultades. A veces descubrimos fuerzas que ni siquiera sospechábamos tener ante momentos difíciles: una separación familiar, la enfermedad de un ser querido, dificultades en lo académico, en la convivencia con los compañeros y compañeras, etc. Esa fuerza necesaria nos llega a través de personas o de nuestro interior, incluso por cauces insospechados, pero viene en nuestra ayuda como una inspiración que nos hace avanzar y que no nos derrumbemos. En ocasiones experimentamos el entusiasmo para emprender acciones de las que nosotros mismos nos asombramos. Ojalá nuestros estudiantes descubran la fuerza y confianza en sí mismos, la determinación ilusionada que les ayude en la construcción de sus propias personalidades.

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IMPULSAR LA MODESTIA

La fortaleza de la modestia o humildad implica dejar que nuestros talentos, méritos y logros hablen por sí mismos. Las personas con esta fortaleza no son individuos con baja autoestima, simplemente no buscan ser el centro de atención y no se ven como si fueran mejores que otros

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REFORZAR EL AUTOCONTROL

El autocontrol o autorregulación es la capacidad de controlar nuestros deseos, emociones, sentimientos y conductas con el objeto de gobernar la propia vida.

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PRACTICAR LA PRUDENCIA

La prudencia es una de las fortalezas cognitivas englobadas en la virtud de la templanza. Es una orientación hacia nuestro futuro personal.

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