CUESTIONES DE COMUNICACIÓN EN LA SELVA AMAZÓNICA (QUE HA DADO MUCHO DE SÍ)

El despiste de septiembre fue motivado en parte por la acumulación de cosas que tuve tras mi regreso de la Amazonía. Sí, en agosto visité la Amazonía peruana de la mano de la oficina de DDHH del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, respondiendo a la llamada de mi buena amiga Lily Calderón, abogada y defensora de los pueblos indígenas de la Amazonía. 

Este viaje también me ha dado para poder ofrecer nuevos post en este espacio dedicado a la buena comunicación. Aunque a veces haya que partir de la mala o pésima comunicación de la que somos objeto. 

Para este post de octubre quiero compartiros lo que para mí fue un primer impacto en la Amazonía. Algo que no cabía en mi imaginario, en mis recuerdos de los documentales de La 2 o de las revistas de National Geographic: camino de una de las comunidades indígenas, la primera que visitaba en concreto. Ubicada a 9 kilómetros de distancia de la población de Lagunas, que ya es plena Amazonía, pero es zona urbanizada. Bien, casi llegando a Emanuel Varadero de Tibilo, en las puertas del la Gran Reserva Natural peruana de Pacaya Samiria, junto a una de esas chozas a las que no llega ni la electricidad ni el agua corriente, había un niño de unos diez años escasamente con su camiseta de Messi y su teléfono móvil. Me resultó impactante, me negaba a ver esa estampa. Cierto que la noche que llegamos a Lagunas al doblar una esquina me di de frente con una antena de comunicaciones tamaño Torre Eiffel. Esa torre explica que la cobertura llegue al interior de la selva. 

Pero con ella están llegando los problemas derivados de las redes sociales. También pude ver cómo llega sin problemas la propaganda política de las campañas electorales. Estaban en plena campaña para los ayuntamientos. Llegan las promesas, en cartelería o a través del móvil; pero no llegan las realidades ni la solución a los problemas de cada día. 

¿Hay comunicación? En un sentido, deberíamos decir que sí. Pero esa comunicación no lleva aparejadas consecuencias positivas ni resultados que mejoren la vida de las comunidades indígenas de la Amazonía. 

Es una comunicación sin respuesta posible, sin feedback podríamos decir. Son monólogos de los ricos y poderosos que lanzan a los pobres. Alguno podría decir: el voto es la respuesta. Pero ellos no solo quieren tener el voto, la papeleta, quieren tener la palabra, el verdadero instrumento de comunicación. 

Os seguiré contando, que ya hemos ocupado los dos minutos.